23 ROJO, IMPAR

23 ROJO, IMPAR

 Al fondo del casino se encontraba Chema, un día más, jugando a la ruleta. Aunque estamos a día uno. Ya está apostando los pocos euros  que le queda de su sueldo.


– ¡Vamos, esta vez sí tiene que salir el 23! -Le dice Chema al crupier casi a gritos.


 Como si estuviera hipnotizado y casi sin pestañear, no deja de mirar el movimiento gravitario de la pequeña bolita por los huecos de la ruleta. Cuando ve que la bola va poco a poco perdiendo velocidad  su corazón empieza a palpitar más fuerte-Seguramente por la adrenalina del momento. La decepción de Chema es total cuando la pequeña bola  blanca para de golpe y la diosa fortuna, una vez más, no le ha acompañado.

_ ¡Maldita mi suerte! – Se dice Chema así mismo con lágrimas en los ojos.

 Mira el reloj y se da cuenta que son las 6:30 am. Chema no se  había dado cuenta  que llevaba casi 5 horas en el casino y, que un día más, volverá a llegar tarde a su trabajo. Sale corriendo inmediatamente dirección al trabajo.

 Al llegar  al trabajo  como si de  un ninja se tratara, se sienta sigilosamente en su escritorio, sin saludar a nadie. Enciende su ordenador y un segundo después de  pensar que  su misión ha sido todo un éxito nota una mano sudorosa en su hombro.

_ ¡A mi despacho inmediatamente! _Le grita una voz misteriosa.

 Chema reconoce la voz de su jefe y como si fuera un reo esperando la sentencia del tribunal, se dirige a paso lento al despacho.


_ Hace menos de una semana te advertí de tú situación _ Le dice el Jefe mirándolo con desprecio a los ojos. Te di una última oportunidad tras nuestra última conversación, y ya es la décima vez que llega tarde en menos de dos meses .

-_Señor Pérez… – Chema no es capaz de terminar la frase


_  Lo siento, está usted despedido, recoja sus cosas inmediatamente. Le dice su Jefe con tono autoritario.


 Chema  se derrumba por completo , no es capaz ni  tan siquiera de recoger sus cosas y se va, con lágrimas en los ojos, del trabajo, de la oficina. Es consciente que acaba de perder, por culpa del juego, el trabajo  que llevaba desempañando con bastante eficacia  durante más de 20 años.  Al llegar a su casa mira el móvil, que con las prisas de irse al casino, se dejó en la mesa del comedor. Al desbloquear la pantalla del móvil observa que tiene 10 llamadas perdidas de su exmujer y numerosos mensajes con el mismo texto: “Cabrón, ¿otra vez no me vas a pasar la pensión de tus hijos a tiempo?”. Chema cierra la aplicación sin contestar. Para intentar desinhibirse de la situación, mira el correo que, aún sin abrir, tenía en la mesa.  Entre las cartas le llama la atención una carta que le rompe el corazón en mil pedazos. Sabe que  esa carta de su entidad bancaria sellada por un juez solo puede suponer una cosa. Su desahucio. Acaba de perder la casa que perteneció a su abuela y donde vivían sus hijos.

 Chema acaba de asumir que su adicción al juego le ha provocado perder todo lo que quería en la vida: primero su mujer lo abandono, hace apenas unos meses  y ahora  acaba de perder su trabajo. Cómo si hubiera despertado del coma que había estado durante este último año, es consciente de su situación y asume todo lo que ha perdido. Coge su móvil y se dirige a la cocina. Abre el  primer cajón  y busca entre los cubiertos  los cuchillos. Tras localizar el cajón agarra el más grande. A la misma vez que agarra el cuchillo llama al 112.

_Buenas tardes  le atiende María ¿tiene usted alguna emergencia? _ Le dice una voz al otro lado del teléfono.

_ ¡La casa siempre gana! Dice Chema a la misma vez que con el cuchillo se hace cortes profundos en sus muñecas.

_Señor, ¿está usted bien? Pregunta María asombrada
_ ¿Señor? Vuelve a insistir María.

 Horas más tardes los bomberos y un grupo de policía entra en su casa.  Al ver la situación de la víctima deciden llamar al forense. El forense llega al lugar certificando su muerte a las 8:10 PM (curiosamente los dos números que son vecinos del 23)

11 comentarios sobre “23 ROJO, IMPAR

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  1. Buah, jaja la verdad no me esperaba ese final… Pero en la vida diaria suele pasar que hasta que pierdes gente,oportunidades etc no lo valoras y en casos como éste, te acabas perdiendo tú mismo por desgracia, asique debemos valorar y pensar un poquito más todo lo que tenemos y la suerte que tenemos de estar aquí.

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